La foca monje del Mediterráneo tiene el cuerpo robusto, la cabeza redondeada y las extremidades cortas y provistas de unas uñas de reducido tamaño. El macho mide unos 308 cm y pesa 340 kg; la hembra mide unos 290 cm y pesa 300 kg.
El pelaje es oscuro (de color gris o marrón) en las partes superiores y blanquecino en el vientre. La coloración suele variar en un mismo individuo con la edad. En general, los recién nacidos y los machos dominantes suelen ser prácticamente negros, aunque algo manchados de blanco por debajo.
Normalmente se encuentra en áreas costeras de difícil acceso y alejadas de la presencia humana.
A menudo se agrupa y busca refugio en las grutas marinas, cuyas entradas se encuentran bajo el agua. En el pasado, cuando sus poblaciones eran más numerosas, también ocupaba las playas de arena.
Antiguamente se distribuía, en nuestras aguas, por todo el litoral mediterráneo y canario. Las poblaciones españolas han ido desapareciendo, de modo que en este momento únicamente es posible localizar a un par de individuos en las Islas Chafarinas.
Únicamente se reproduce en las cuevas donde no puede ser molestada por el hombre. Las colonias de cría están dirigidas por un macho adulto de gran tamaño.
La gestación dura diez meses y los partos van teniendo lugar a lo largo de gran parte del año. Cada hembra pare una solitaria cría, a la que amamanta durante cerca de tres meses. La pequeña foca acompaña a su madre fuera de la gruta a los pocos días de vida.
Algunos animales, como las orcas o los tiburones de mayor tamaño, pueden predar sobre ella, pero su principal amenaza es el hombre: caza ilegal, accidentes con las redes de pesca o las embarcaciones, contaminación del hábitat... Es una de las especies más amenazadas de todo el mundo.
Esta especie puede descansar o alimentarse a cualquier hora del día, aunque prefiere las horas sin luz. Cuando sale a pescar, apenas se aleja de la costa y sólo nada mar adentro en contadas ocasiones.
jueves, 11 de noviembre de 2010
El mayor de los delfines ibéricos sobrepasa los cuatro metros de longitud y, aunque, en el Mediterráneo, apenas supera los tres metros y medio, en algunas rías gallegas se han hallado ejemplares, llamados arroaces, de casi cinco metros.
El delfín mular tiene una gran variabilidad en lo que se refiere a tamaño, forma y color, según la región geográfica en la que vive; de hecho, es probable que incluya varias especies distintas. Miden entre 1,5 y 4 metros, y su peso oscila entre 130 y 300 Kg. Es posible distinguir dos variedades principales: una pequeña, que vive más cerca de la costa, y una grande, más robusta, que vive por lo general lejos de ella. Ambas tienen un color bastante complejo aunque, según la incidencia de la luz, la coloración puede parecer un gris uniforme, bastante apagado. Por debajo el delfín mular es blanco con tonalidades rosadas.
En algunos individuos aparecen manchas oscuras en el vientre o pálidas en el hocico, o bien líneas claras en el dorso y los costados.
No existen diferencias reseñables entre hembras y machos, aunque el macho alcanza mayores proporciones.
Muchos ejemplares ocupan las aguas costeras y penetran con frecuencia en los ríos a través de los grandes estuarios. Otros individuos viven en aguas más abiertas y oceánicas.
Abunda en casi todas las costas españolas, tanto en las de la Península como en las de las Islas Baleares. En aguas penínsulares es una especie costera, relacionada con las actividades humanas.
Antes más numeroso, hoy, las poblaciones son, en general, pequeñas y, a veces, muy fragmentadas. Se encuentra en grupos de ocho a treinta ejemplares, si bien, en Galicia, llegan a concentrarse varios cientos.
La acción directa e indirecta del hombre es su peor enemigo: caza, capturas accidentales y contaminación del agua.Viendo la región ventral de los delfines podemos comprobar el sexo del animal. Los machos tienen dos aberturas longitudinales siendo la más cercana a la cola el ano y la siguiente la cavidad genital. Las hembras tienen las mismas aberturas pero están más cercanas entre sí, prácticamente no se aprecia distanciamiento alguno, y a cada lado de la cavidad genital podemos ver dos pequeños pliegues que son donde se ocultan las mamas.
La fecha de inicio de la época reproductora varía de unas regiones a otras, aunque en primavera se dan picos más altos.
El acoplamiento se realiza cuando el delfín macho curva su cola bajo el vientre de la hembra, introduciendo su sexo en la cavidad genital de ella. Es fácil encontrar en éstos animales pequeñas cicatrices producidas por los roces en los momentos de juego amoroso, siendo algunas de estas mordidas muy características.
Las crías nacen en verano, tras doce meses de gestación, con cerca de un metro de longitud y entre 10 y 15 kg. La pigmentación es muy diversa, yendo del color plateado con motas hasta casi completamente negros.
Tienen numerosos dientes en mandíbula superior e inferior, pero no son utilizados para masticar. Sujetan y tragan su alimento entero.
Posee una dieta muy variada: merluzas, besugos, caballas, pulpos, calamares y gambas, entre otros muchos animales marinos. Nada al lado de los barcos a la espera de los desperdicios de la pesca.
El delfín mular tiene un comportamiento muy gregario. Forma grandes grupos compuestos en su mayoría por individuos de su misma especie. En ocasiones, determinados ejemplares se separan del resto y nadan solitariamente. Estos delfines llegan a tolerar la compañía humana.
Pueden alcanzar velocidades impresionantes hasta 50 Km/hora y una velocidad "crucero" de 25 a 30 Km/hora. Son excelentes nadadores y buceadores; llegan a bajar más de doscientos metros pero normalmente no sobrepasan los treinta. El tiempo de apnea depende de la actividad que esté realizando pero pueden llegar a los 20 minutos en un estado de relajación total.
Duermen de tres a cuatro horas en un ciclo diario, normalmente de noche, mostrando una continua actividad en el resto del período, ya sea jugando, cazando o simplemente desplazándose de un lugar a otro. Son tremendamente solidarios, y no suelen abandonar a un compañero herido o enfermo; en caso de ataque de un depredador mayor, dispondrán tácticas defensivas en equipo para evitar tal agresión.
El delfín mular tiene una gran variabilidad en lo que se refiere a tamaño, forma y color, según la región geográfica en la que vive; de hecho, es probable que incluya varias especies distintas. Miden entre 1,5 y 4 metros, y su peso oscila entre 130 y 300 Kg. Es posible distinguir dos variedades principales: una pequeña, que vive más cerca de la costa, y una grande, más robusta, que vive por lo general lejos de ella. Ambas tienen un color bastante complejo aunque, según la incidencia de la luz, la coloración puede parecer un gris uniforme, bastante apagado. Por debajo el delfín mular es blanco con tonalidades rosadas.
En algunos individuos aparecen manchas oscuras en el vientre o pálidas en el hocico, o bien líneas claras en el dorso y los costados.
No existen diferencias reseñables entre hembras y machos, aunque el macho alcanza mayores proporciones.
Muchos ejemplares ocupan las aguas costeras y penetran con frecuencia en los ríos a través de los grandes estuarios. Otros individuos viven en aguas más abiertas y oceánicas.
Abunda en casi todas las costas españolas, tanto en las de la Península como en las de las Islas Baleares. En aguas penínsulares es una especie costera, relacionada con las actividades humanas.
Antes más numeroso, hoy, las poblaciones son, en general, pequeñas y, a veces, muy fragmentadas. Se encuentra en grupos de ocho a treinta ejemplares, si bien, en Galicia, llegan a concentrarse varios cientos.
La acción directa e indirecta del hombre es su peor enemigo: caza, capturas accidentales y contaminación del agua.Viendo la región ventral de los delfines podemos comprobar el sexo del animal. Los machos tienen dos aberturas longitudinales siendo la más cercana a la cola el ano y la siguiente la cavidad genital. Las hembras tienen las mismas aberturas pero están más cercanas entre sí, prácticamente no se aprecia distanciamiento alguno, y a cada lado de la cavidad genital podemos ver dos pequeños pliegues que son donde se ocultan las mamas.
La fecha de inicio de la época reproductora varía de unas regiones a otras, aunque en primavera se dan picos más altos.
El acoplamiento se realiza cuando el delfín macho curva su cola bajo el vientre de la hembra, introduciendo su sexo en la cavidad genital de ella. Es fácil encontrar en éstos animales pequeñas cicatrices producidas por los roces en los momentos de juego amoroso, siendo algunas de estas mordidas muy características.
Las crías nacen en verano, tras doce meses de gestación, con cerca de un metro de longitud y entre 10 y 15 kg. La pigmentación es muy diversa, yendo del color plateado con motas hasta casi completamente negros.
Tienen numerosos dientes en mandíbula superior e inferior, pero no son utilizados para masticar. Sujetan y tragan su alimento entero.
Posee una dieta muy variada: merluzas, besugos, caballas, pulpos, calamares y gambas, entre otros muchos animales marinos. Nada al lado de los barcos a la espera de los desperdicios de la pesca.
El delfín mular tiene un comportamiento muy gregario. Forma grandes grupos compuestos en su mayoría por individuos de su misma especie. En ocasiones, determinados ejemplares se separan del resto y nadan solitariamente. Estos delfines llegan a tolerar la compañía humana.
Pueden alcanzar velocidades impresionantes hasta 50 Km/hora y una velocidad "crucero" de 25 a 30 Km/hora. Son excelentes nadadores y buceadores; llegan a bajar más de doscientos metros pero normalmente no sobrepasan los treinta. El tiempo de apnea depende de la actividad que esté realizando pero pueden llegar a los 20 minutos en un estado de relajación total.
Duermen de tres a cuatro horas en un ciclo diario, normalmente de noche, mostrando una continua actividad en el resto del período, ya sea jugando, cazando o simplemente desplazándose de un lugar a otro. Son tremendamente solidarios, y no suelen abandonar a un compañero herido o enfermo; en caso de ataque de un depredador mayor, dispondrán tácticas defensivas en equipo para evitar tal agresión.
El asno doméstico es un ungulado perisodáctilo, grupo que comprende los caballos, los rinocerontes y los tapires, de los cuales en Europa no existen ejemplares verdaderamente salvajes. Pertenece a la familia de los équidos (F. Equidae), que están caracterizados por tener un único dedo, con una ancha pezuña en cada extremidad.
El burro deriva del asno salvaje del Norte de Africa (Equus africanus). Generalmente es empleado como animal de carga en el Sur de Europa. También viven muchos burros en Irlanda, donde fueron introducidos desde España a cambio de caballos durante la guerra napoleónica.
Comparados con los caballos, los burros son pequeños, tienen orejas largas, una crin erecta y diversas tonalidades y espesura de pelo.
El asno andaluz-cordobés, procedente del Equus asinus somalensis, originario de Egipto, e influido por el Equus asinus taeniopus y que se introdujo en la Península por el Norte de Africa, fue introducido en Andalucía hace más de tres mil años. Son individuos de gran alzada tanto en machos (160 cm) como en hembras (150 cm). De conformación armónica y robusta, presentan un perfil subconvexo, el cuello musculoso, la cruz alta y enjuta, el tronco cilíndrico y grupa redondeada. La capa característica es la torda clara (rucio), rodada y el pelo fino, suave y corto.
El temperamento es tranquilo y apacible, y dispone de una notable energía y gran resistencia. Está muy aclimatado al calor y la escasez de agua.
Se adaptó sin problemas al clima caluroso andaluz y se crió en dos zonas : Córdoba y la región delimitada por el Guadalquivir y el Guajaroz y las localidades de Genil y Baena. La Sierra de Cazorla y Jaén desarrollaron posteriormente la cria de este asno.
Fue pieza clave en las explotaciones cerealistas y olivareras de estas regiones al emplearse formando recuas para el transporte. También ha sido utilizado como padre de la mula, animal más usado en la tracción. Los únicos asnos andaluces de raza pura censados son del servicio de Remonta de la Jefatura de Cria Caballar. Sin embargo, sin censar, puede que lleguen al centenar los ejemplares puros.
La raza asnal zamorano-leonesa ocupaba a principios de siglo toda la provincia de Zamora y el Norte de Salamanca. Actualmente, salvo algún ejemplar aislado, se restringe a las comarcas zamoranas de Carballeda, Aliste, Alba y Sayago. Los mejores ejemplares están en el área de San Vitero - Pina - Almaráz.
Fue originada a partir del Equus asinus europeus en la zona geográfica delimitada por la Cordillera Cantábrica y los ríos Cea y Orbigo, de donde posteriomente se extendió por las dos Castillas. Su importante pasado como animal de carga y tracción no ha salvado a esta raza del progreso tecnológico.
Se caracteriza por el color oscuro de su capa, su voluminosa cabeza y su abundante pelaje. Su censo se reduce a varios ejemplares de pura raza.
Entre sus problemas actuales, figuran los cambios de usos y costumbres, ligados a la modernización de las explotaciones agrarias; la falta de campañas de educación y valoración de la raza y los problemas socioeconómicos agrarios globales: envejecimiento, reducción de la población activa, emigración...
La raza catalana también tiene su origen en el Equus asinus europeus. Son animales vitales, sanguíneos, con hipermetabolismo. Las comarcas con más animales registrados son las del Berguedà y las de Girona.
La raza mallorquina desciende de la catalana y se ha modificado por el efecto de insularidad. Sólo hay cuatro hembras y dos machos registrados en 1995. Hay otros asnos en Baleares que proceden de razas africanas o andaluzas, pero los auténticos burros baleares es posible que hayan desaparecido o esté a punto de hacerlo.
El burro deriva del asno salvaje del Norte de Africa (Equus africanus). Generalmente es empleado como animal de carga en el Sur de Europa. También viven muchos burros en Irlanda, donde fueron introducidos desde España a cambio de caballos durante la guerra napoleónica.
Comparados con los caballos, los burros son pequeños, tienen orejas largas, una crin erecta y diversas tonalidades y espesura de pelo.
El asno andaluz-cordobés, procedente del Equus asinus somalensis, originario de Egipto, e influido por el Equus asinus taeniopus y que se introdujo en la Península por el Norte de Africa, fue introducido en Andalucía hace más de tres mil años. Son individuos de gran alzada tanto en machos (160 cm) como en hembras (150 cm). De conformación armónica y robusta, presentan un perfil subconvexo, el cuello musculoso, la cruz alta y enjuta, el tronco cilíndrico y grupa redondeada. La capa característica es la torda clara (rucio), rodada y el pelo fino, suave y corto.
El temperamento es tranquilo y apacible, y dispone de una notable energía y gran resistencia. Está muy aclimatado al calor y la escasez de agua.
Se adaptó sin problemas al clima caluroso andaluz y se crió en dos zonas : Córdoba y la región delimitada por el Guadalquivir y el Guajaroz y las localidades de Genil y Baena. La Sierra de Cazorla y Jaén desarrollaron posteriormente la cria de este asno.
Fue pieza clave en las explotaciones cerealistas y olivareras de estas regiones al emplearse formando recuas para el transporte. También ha sido utilizado como padre de la mula, animal más usado en la tracción. Los únicos asnos andaluces de raza pura censados son del servicio de Remonta de la Jefatura de Cria Caballar. Sin embargo, sin censar, puede que lleguen al centenar los ejemplares puros.
La raza asnal zamorano-leonesa ocupaba a principios de siglo toda la provincia de Zamora y el Norte de Salamanca. Actualmente, salvo algún ejemplar aislado, se restringe a las comarcas zamoranas de Carballeda, Aliste, Alba y Sayago. Los mejores ejemplares están en el área de San Vitero - Pina - Almaráz.
Fue originada a partir del Equus asinus europeus en la zona geográfica delimitada por la Cordillera Cantábrica y los ríos Cea y Orbigo, de donde posteriomente se extendió por las dos Castillas. Su importante pasado como animal de carga y tracción no ha salvado a esta raza del progreso tecnológico.
Se caracteriza por el color oscuro de su capa, su voluminosa cabeza y su abundante pelaje. Su censo se reduce a varios ejemplares de pura raza.
Entre sus problemas actuales, figuran los cambios de usos y costumbres, ligados a la modernización de las explotaciones agrarias; la falta de campañas de educación y valoración de la raza y los problemas socioeconómicos agrarios globales: envejecimiento, reducción de la población activa, emigración...
La raza catalana también tiene su origen en el Equus asinus europeus. Son animales vitales, sanguíneos, con hipermetabolismo. Las comarcas con más animales registrados son las del Berguedà y las de Girona.
La raza mallorquina desciende de la catalana y se ha modificado por el efecto de insularidad. Sólo hay cuatro hembras y dos machos registrados en 1995. Hay otros asnos en Baleares que proceden de razas africanas o andaluzas, pero los auténticos burros baleares es posible que hayan desaparecido o esté a punto de hacerlo.
El aspecto general de un asturcón es el de un poni ágil, armonioso además de fuerte y resistente. Su capa es de color negro, aunque a primera vista el asturcón invernal presenta una apariencia totalmente diferente a la estival. Su adaptación a los rigores de la montaña provoca que durante la época fría el animal se recubra de una capa de pelo de color castaño que le protege.
Su cabeza es pequeña, de perfil ligeramente cóncavo y rematada por amplios ollares. Los ojos son negros, grandes y vivaces. Las orejas, pequeñas y de una gran movilidad, flanquean una despejada frente cubierta por un tupido fleco. Un cuello de mediana longitud, algo arqueado en los machos, del que se precipitan una densa y prolongada cascada de crines.
Tiene espaldas muy inclinadas, grupa también inclinada y nunca doble con una cola de abundante pilosidad. Un amplio arco costal con un frente pectoral de musculatura bien definida reposan sobre unas extremidades finas con cascos pequeños y redondeados muy resistentes. Su alzada media es de 1,25 metros dependiendo en gran manera del sistema de cría.
El asturcón forma parte de una amplia familia de ponis que se conservan en el denominado Arco Atlántico, la franja del litoral oceánico que va de Portugal a Escocia y que comprende España, Francia, Inglaterra, Gales e Irlanda. En total hay reconocidas nueve razas de caracteristicas similares: Garrano, Asturcón, Pottok, Dartmoor, Exmoor, Gales, Connemara, Shetland y Highland, muchas de las cuales se han extendido por el mundo dada sus características.
Las condiciones naturales de Asturias, una región montañosa y abrupta, de comunicaciones difíciles hasta el siglo XX, ha sido una circunstancia de doble filo para el asturcón. Por una parte protegió la pureza racial, impidiendo cruces que le hicieran perder las señas de identidad, pero, por otra, limitó su divulgación y salida al exterior, pese a las enormes virtudes que atesora.
El impulso de la conciencia ecologista de los años 80, precedida por las iniciativas particulares y el esfuerzo de organizaciones emergentes, como la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA), logró frenar a tiempo la vertiginosa caída del poni que llevaba camino de convertirse en una desaparición cierta. Su recuperación es hoy un éxito. La Asociacción de Criadores de Ponis de Raza Asturcón (ACPRA) legitima con su actividad el renacimiento de este poni.
En la actualidad el asturcón sigue con una vida dura en el monte, pero empieza a extenderse su crecimiento en fincas de cría, donde el cuidado humano permite la selección y el desarrollo de los mejores ejemplares.
Con la llegada de la primavera se producen los alumbramientos de los nuevos potros. Despues de una gestación de once meses, entre ellos los de invierno, las yeguas que van a parir se separan del "corru" y buscan un lugar protegido y tranquilo en el que tumbarse. Allí nace el nuevo asturcón tras un momento mágico que apenas dura unos minutos y que siempre se produce durante la noche. Es así como la yegua reduce sustancialmente la posibilidad de ser descubierta por alguno de sus enemigos.
A diferencia de otros animales, los potros se desarrollan muy rapidamente, hasta el extremo que pocas horas después de ver la luz ya pueden trotar al lado de la yegua.
Nueve días después del parto, las yeguas entran en celo, llegando a criar con frecuencia hasta los veinticinco años de vida, lo que nos ofrece un testimonio rotundo de su fortaleza.
Su cabeza es pequeña, de perfil ligeramente cóncavo y rematada por amplios ollares. Los ojos son negros, grandes y vivaces. Las orejas, pequeñas y de una gran movilidad, flanquean una despejada frente cubierta por un tupido fleco. Un cuello de mediana longitud, algo arqueado en los machos, del que se precipitan una densa y prolongada cascada de crines.
Tiene espaldas muy inclinadas, grupa también inclinada y nunca doble con una cola de abundante pilosidad. Un amplio arco costal con un frente pectoral de musculatura bien definida reposan sobre unas extremidades finas con cascos pequeños y redondeados muy resistentes. Su alzada media es de 1,25 metros dependiendo en gran manera del sistema de cría.
El asturcón forma parte de una amplia familia de ponis que se conservan en el denominado Arco Atlántico, la franja del litoral oceánico que va de Portugal a Escocia y que comprende España, Francia, Inglaterra, Gales e Irlanda. En total hay reconocidas nueve razas de caracteristicas similares: Garrano, Asturcón, Pottok, Dartmoor, Exmoor, Gales, Connemara, Shetland y Highland, muchas de las cuales se han extendido por el mundo dada sus características.
Las condiciones naturales de Asturias, una región montañosa y abrupta, de comunicaciones difíciles hasta el siglo XX, ha sido una circunstancia de doble filo para el asturcón. Por una parte protegió la pureza racial, impidiendo cruces que le hicieran perder las señas de identidad, pero, por otra, limitó su divulgación y salida al exterior, pese a las enormes virtudes que atesora.
El impulso de la conciencia ecologista de los años 80, precedida por las iniciativas particulares y el esfuerzo de organizaciones emergentes, como la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA), logró frenar a tiempo la vertiginosa caída del poni que llevaba camino de convertirse en una desaparición cierta. Su recuperación es hoy un éxito. La Asociacción de Criadores de Ponis de Raza Asturcón (ACPRA) legitima con su actividad el renacimiento de este poni.
En la actualidad el asturcón sigue con una vida dura en el monte, pero empieza a extenderse su crecimiento en fincas de cría, donde el cuidado humano permite la selección y el desarrollo de los mejores ejemplares.
Con la llegada de la primavera se producen los alumbramientos de los nuevos potros. Despues de una gestación de once meses, entre ellos los de invierno, las yeguas que van a parir se separan del "corru" y buscan un lugar protegido y tranquilo en el que tumbarse. Allí nace el nuevo asturcón tras un momento mágico que apenas dura unos minutos y que siempre se produce durante la noche. Es así como la yegua reduce sustancialmente la posibilidad de ser descubierta por alguno de sus enemigos.
A diferencia de otros animales, los potros se desarrollan muy rapidamente, hasta el extremo que pocas horas después de ver la luz ya pueden trotar al lado de la yegua.
Nueve días después del parto, las yeguas entran en celo, llegando a criar con frecuencia hasta los veinticinco años de vida, lo que nos ofrece un testimonio rotundo de su fortaleza.
El plumaje del autillo, visto desde lejos, parece "difuminado", pero de cerca se presenta como muy definido. Consta de tonos pardos y grises. Junto a su maestría en esconderse, estas tonalidades hacen que sea prácticamente invisible. Sólo de noche el reclamo, proferido insistente y acompasadamente y que suena como un aflautado "tiout", traiciona la presencia del macho.
Posee unos penachos de plumas en la parte superior de la cabeza, que parecen unas orejas.
El autillo es la rapaz nocturna más pequeña de la península Ibérica y Baleares. Su envergadura alar es de unos 50 cm.
Le gustan los olivares, las fincas de frutales, los parques y los bosques de fronda con árboles huecos.
Aunque no todos los ejemplares migran, la mayoría suelen desplazarse a África en el mes de septiembre, retornando en marzo para criar.
Está presente en toda la península Ibérica y en las islas Baleares.
Autillo es el nombre común de varias aves la familia Strigidae, del orden de las estrigiformes o aves rapaces nocturnas
Las siguientes especies se denominan habitualmente autillos
Posee unos penachos de plumas en la parte superior de la cabeza, que parecen unas orejas.
El autillo es la rapaz nocturna más pequeña de la península Ibérica y Baleares. Su envergadura alar es de unos 50 cm.
Le gustan los olivares, las fincas de frutales, los parques y los bosques de fronda con árboles huecos.
Aunque no todos los ejemplares migran, la mayoría suelen desplazarse a África en el mes de septiembre, retornando en marzo para criar.
Está presente en toda la península Ibérica y en las islas Baleares.
Autillo es el nombre común de varias aves la familia Strigidae, del orden de las estrigiformes o aves rapaces nocturnas
Las siguientes especies se denominan habitualmente autillos
jueves, 4 de noviembre de 2010
Los vulpinos (Vulpini) son una tribu de mamíferos carnívoros incluidos en la familia de los cánidos. Se conocen comúnmente como zorros, zorras, raposos o raposas.[1]
Actualmente están representados por unas 27 especies que se encuentran en casi todos los continentes, aunque la más extendida es el zorro rojo o zorro común (Vulpes vulpes), que habita en Europa y América del Norte. Otro ejemplo es el zorro polar, también conocido como zorro ártico.
La mayoría de los zorros viven entre dos y tres años, aunque pueden llegar a alcanzar los diez años, o incluso sobrepasar esa edad en cautividad. Son generalmente más pequeños que otros miembros de la familia Canidae, tales como; lobos, chacales y perros domésticos. Sus rasgos típicos incluyen un fino hocico y una espesa cola. Otras características físicas varían según su hábitat. Por ejemplo, el zorro del desierto tiene largas orejas y pelaje corto, mientras que el zorro ártico tiene pequeñas orejas y un denso pelaje.
A diferencia de muchos cánidos, los zorros no son usualmente animales de manada. Son solitarios cazando su presa (especialmente roedores). Empleando una técnica de salto practicada desde una edad muy temprana, son capaces de matar a su presa raudamente. Se alimentan asimismo desde saltamontes a fruta y bayas. Presentan el fenotipo de glándula mamaria superdesarollada.
Los zorros son normalmente muy precavidos hacia los humanos y no se emplean como mascotas, aunque se llegó a domesticar una especie en Rusia tras 45 años de un programa de reproducción selectiva.
Actualmente están representados por unas 27 especies que se encuentran en casi todos los continentes, aunque la más extendida es el zorro rojo o zorro común (Vulpes vulpes), que habita en Europa y América del Norte. Otro ejemplo es el zorro polar, también conocido como zorro ártico.
La mayoría de los zorros viven entre dos y tres años, aunque pueden llegar a alcanzar los diez años, o incluso sobrepasar esa edad en cautividad. Son generalmente más pequeños que otros miembros de la familia Canidae, tales como; lobos, chacales y perros domésticos. Sus rasgos típicos incluyen un fino hocico y una espesa cola. Otras características físicas varían según su hábitat. Por ejemplo, el zorro del desierto tiene largas orejas y pelaje corto, mientras que el zorro ártico tiene pequeñas orejas y un denso pelaje.
A diferencia de muchos cánidos, los zorros no son usualmente animales de manada. Son solitarios cazando su presa (especialmente roedores). Empleando una técnica de salto practicada desde una edad muy temprana, son capaces de matar a su presa raudamente. Se alimentan asimismo desde saltamontes a fruta y bayas. Presentan el fenotipo de glándula mamaria superdesarollada.
Los zorros son normalmente muy precavidos hacia los humanos y no se emplean como mascotas, aunque se llegó a domesticar una especie en Rusia tras 45 años de un programa de reproducción selectiva.
El oso pardo ocupaba originariamente la práctica totalidad de Europa y Asia, gran parte de la mitad oeste de Norteamérica y algunas zonas de Oriente Próximo y del Magreb. Y aunque esta área se ha ido reduciendo progresivamente en los últimos siglos, todavía es muy extensa, hasta el punto de que en ella se estima que aún habitan entre 200.000 y 250.000 ejemplares, un número realmente notable para un carnívoro de su talla.
Los osos pardos ocupan una gran variedad de hábitats, desde semidesiertos fríos, como sucede en el Gobi (Mongolia), hasta zonas costeras o la tundra ártica, como ocurre en Alaska. Sin embargo, su hábitat preferido es el forestal, por lo que se trata de uno de los mamíferos más característicos de los extensísimos bosques de coníferas de la taiga siberiana o escandinava, de los bosques mixtos del este de Europa y de los Pirineos, o de los bosques caducifolios de hayas, robles y abedules de la Cordillera Cantábrica. Las pequeñas poblaciones de osos que resisten en la Europa occidental están vinculadas a los macizos montañosos más agrestes, donde el acoso humano es menor.
La enorme extensión de su área de distribución y la gran diversidad de factores ambientales a los que se han adaptado (hábitat, disponibilidad de alimento, clima) han provocado que los osos pardos se encuentren entre los mamíferos que presentan una mayor variabilidad en sus datos biométricos. Los osos ibéricos están catalogados entre los osos pardos más pequeños, con un peso que en los machos puede superar los 200-250 kg, lejos de los gigantes que habitan en la península rusa de Kamchatka, y los que viven en Norteamérica en la isla de Kodiak y en las costas cercanas de la península de Alaska, que pueden tener hasta 3 m de longitud y 700 kg de peso en los ejemplares más grandes. Estos osos pardos están considerados no sólo los osos de mayor tamaño, junto con los osos polares, sino también los mayores carnívoros terrestres del planeta.
Debido a esta extraordinaria variabilidad en su aspecto externo, sobre todo en lo que se refiere a tamaño y color, algunos especialistas diferencian un gran número de subespecies o variedades. No obstante, se considera que todos los osos pardos europeos pertenecen a la misma subespecie: Ursus arctos arctos. Recientes análisis de ADN procedentes de osos antiguos indican que, incluso durante la época de mayores fríos, pudo haber una población prehistórica de osos pardos continua desde el este de Europa hasta la Península Ibérica.
En España, junto a Italia y Francia, viven las poblaciones europeas de oso pardo más amenazadas. Los osos ibéricos están en peligro de extinción y se enfrentan a constantes amenazas causadas por el pequeño tamaño de sus poblaciones. Las más importantes son la muerte de osos causada por personas, la pérdida y fragmentación del hábitat y la baja diversidad genética de los osos cantábricos. En España quedan dos poblaciones de oso: una de ellas se localiza en la Cordillera Cantábrica, con dos subpoblaciones bien diferenciadas, y la segunda, compartida con Francia y Andorra, se localiza en los Pirineos.
Los osos pardos ocupan una gran variedad de hábitats, desde semidesiertos fríos, como sucede en el Gobi (Mongolia), hasta zonas costeras o la tundra ártica, como ocurre en Alaska. Sin embargo, su hábitat preferido es el forestal, por lo que se trata de uno de los mamíferos más característicos de los extensísimos bosques de coníferas de la taiga siberiana o escandinava, de los bosques mixtos del este de Europa y de los Pirineos, o de los bosques caducifolios de hayas, robles y abedules de la Cordillera Cantábrica. Las pequeñas poblaciones de osos que resisten en la Europa occidental están vinculadas a los macizos montañosos más agrestes, donde el acoso humano es menor.
La enorme extensión de su área de distribución y la gran diversidad de factores ambientales a los que se han adaptado (hábitat, disponibilidad de alimento, clima) han provocado que los osos pardos se encuentren entre los mamíferos que presentan una mayor variabilidad en sus datos biométricos. Los osos ibéricos están catalogados entre los osos pardos más pequeños, con un peso que en los machos puede superar los 200-250 kg, lejos de los gigantes que habitan en la península rusa de Kamchatka, y los que viven en Norteamérica en la isla de Kodiak y en las costas cercanas de la península de Alaska, que pueden tener hasta 3 m de longitud y 700 kg de peso en los ejemplares más grandes. Estos osos pardos están considerados no sólo los osos de mayor tamaño, junto con los osos polares, sino también los mayores carnívoros terrestres del planeta.
Debido a esta extraordinaria variabilidad en su aspecto externo, sobre todo en lo que se refiere a tamaño y color, algunos especialistas diferencian un gran número de subespecies o variedades. No obstante, se considera que todos los osos pardos europeos pertenecen a la misma subespecie: Ursus arctos arctos. Recientes análisis de ADN procedentes de osos antiguos indican que, incluso durante la época de mayores fríos, pudo haber una población prehistórica de osos pardos continua desde el este de Europa hasta la Península Ibérica.
En España, junto a Italia y Francia, viven las poblaciones europeas de oso pardo más amenazadas. Los osos ibéricos están en peligro de extinción y se enfrentan a constantes amenazas causadas por el pequeño tamaño de sus poblaciones. Las más importantes son la muerte de osos causada por personas, la pérdida y fragmentación del hábitat y la baja diversidad genética de los osos cantábricos. En España quedan dos poblaciones de oso: una de ellas se localiza en la Cordillera Cantábrica, con dos subpoblaciones bien diferenciadas, y la segunda, compartida con Francia y Andorra, se localiza en los Pirineos.
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