jueves, 17 de marzo de 2011

Extremadura es una comunidad autónoma española situada en la zona suroeste de la Península Ibérica. Está compuesta por las dos provincias más extensas de España: Cáceres y Badajoz. Extremadura limita al norte con las provincias de Salamanca, Ávila (Castilla y León), al sur con Huelva, Sevilla y Córdoba (Andalucía); al este, con Toledo y Ciudad Real (Castilla-La Mancha) y al oeste, con Portugal. Su capital es Mérida (antigua Augusta Emerita), ciudad reconocida por el Estatuto de Autonomía como sede de la Junta de Extremadura.
La población total de Extremadura es de 1.102.410 hab.[1] de los cuales, el 34% viven en las cinco ciudades más pobladas de la Comunidad Autónoma: Badajoz, Cáceres, Mérida, Plasencia y Don Benito. La región es la mayor productora de tabaco de Europa. Tiene varias denominaciones de origen tales como la torta del Casar, la torta de la Serena, el pimentón de la Vera o las cerezas del Valle del Jerte. Su territorio es cálido en el sur y templado, e incluso frío, en el norte. Está dotado de gran belleza medioambiental, sobre todo en el norte de la Comunidad y de un gran Patrimonio Histórico. Cuenta así mismo con un importante sector turístico, concentrado en las ciudades de Mérida, Cáceres, Trujillo, Plasencia, Jaraíz de la Vera o el Valle del Jerte. El pico más alto de la región es el Calvitero, situado en el noreste de la Provincia de Cáceres, con 2401 msnm.
Por Extremadura pasan dos de los ríos más importantes de la Península Ibérica: el Tajo, y el Guadiana. Gracias a ellos se produce una agricultura de calidad, con productos como pimentón, tabaco y arroz.
El Día de Extremadura se celebra el 8 de septiembre.

El clima dominante en Extremadura es el mediterráneo, pero matizado por la advección de masas de aire marítimo procedentes del Atlántico. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores. En invierno a la región le alcanzan los efectos de los anticiclones térmicos que aparecen sobre La Mancha, que dan a la región un tiempo seco y frío, en esta situación son frecuentes las nieblas en el valle del Tajo y del Guadiana. No obstante, el murallón del Sistema Central dificulta la entrada de la mayoría de los ciclones cargados de lluvia que atraviesan la península debido al efecto barrera, mientras que el efecto foehn proporciona a la región vientos secos y cálidos, que pueden llegar a ser fuertes. Los días nublados son escasos, aunque hay grandes diferencias entre las montañas, del Sistema Central y el resto de la región. La insolación sobrepasa las 2.600 horas. Las situaciones de gota fría en otoño son raras, ya que estamos relativamente lejos de las principales masas de agua. Cuando se producen está asociadas a gotas frías de mayor radio situadas sobre el golfo de Cádiz. La mayoría de las lluvias entran en la región por el suroeste. La orografía influye decisivamente en el clima de algunas partes de la región, creando microclimas muy húmedos en las sierras del norte, particularmente en las comarcas de La Sierra de Gata, Valle del Ambroz, Hurdes, Valle del Jerte y la Vera, donde las precipitaciones son muy abundantes.

Dehesa extremeña en primavera.
Las precipitaciones son escasas en casi toda la región. La mayor parte de ella recoge menos de 600 mm anuales, y en el centro del valle del Guadiana no se alcanzan los 400 mm. En la sierra de Guadalupe de alcanzan los 1.000 mm, pero donde más lluvias caen son en las montañas del Sistema Central, donde se superan los 1.000 mm. El máximo se alcanza en la vertiente sur de la sierra de Gredos, donde se superan los 1.500 mm. Una de las características más notables, sobre todo en las regiones más secas es la irregularidad interanual. La época más lluviosa del año es la primavera, seguida del otoño. Son las épocas en las que llegan las masa de aire polar marítimo que trae el frente polar. El anticiclón de las Azores predomina en verano y aleja las lluvias. Encontramos tres, y hasta cuatro, meses de aridez en casi toda la región. A medida que ascendemos por las montañas los meses de aridez se reducen y en las montañas más altas quedan reducido a dos.
Las temperaturas presentan un patrón muy acusado de norte a sur. Las temperaturas medias anuales más frías se dan en el ángulo noroeste del Sistema Central donde se sitúan en torno a los 13 ºC. Aumentan progresivamente a medida que nos desplazamos hacia el sur. En resto del norte de Cáceres tiene unas medias anuales en torno a los 15 °C y el sur sobre los 16 °C. Badajoz tiene unas medias anuales en torno a 17 °C, que desciende ligeramente en Sierra Morena. Las temperaturas más altas se alcanzan en el centro del valle del Guadiana, donde se superan los 17 °C de media anual. El mes más frío es enero y el más caluroso agosto, pero salvo en las montañas del Sistema Central en ningún mes se alcanzan temperaturas medias bajo cero. No obstante, en todos los sistemas montañosos las mínimas absolutas sí pueden estar por debajo de cero, por lo se dan heladas esporádicas. El verano llega a ser muy caluroso en toda superando las medias los 25 °C.
Con estas características de precipitaciones y temperaturas que encontramos en Extremadura el balance hídrico es claramente negativo, con un mínimo muy acusado en verano y un largo periodo de recarga que no garantiza la total recuperación de los acuíferos en los años de sequía. Estamos en una región semiárida, que depende de las reservas de agua de las montañas, principalmente de las del sistema central, y de los grandes ríos de la región.

Vías pecuarias

Las vías pecuarias son rutas o itinerarios por los que hace siglo transitaba el ganado entre los pastos de verano en las montañas del norte y los pastos de invierno en las llanuras del sur. Estas vías se pueden clasificar por su anchura:
  • Cañada (75 metros).
  • Cordel (37,5 metros).
  • Vereda (20 metros)
  • Coladas-Descansaderos (según determine la clasificación).
En Extremadura, las vías pecuarias alcanzan una longitud de 7.200 kilómetros y ocupan una superficie aproximada de 30.000 hectáreas. Además, seis de las grandes cañadas de la red nacional atraviesan la región.[19]
El uso ganadero de estas vías ha decaído en la actualidad y hay factores como la circulación de vehículos o la urbanización, que pueden deteriorarlas e invadirlas. En este sentido, hay que trabajar para frenar este proceso, pero, sobre todo, porque estas vías tienen muchas posibilidades desde el punto de vista turístico y recreativo, esto es, son un recurso endógeno más de gran valor ambiental y cultural que es necesario rentabilizar para el Desarrollo Rural. El objetivo es reconvertir su uso específicamente ganadero en espacios de ocio en el medio rural recuperando con ello toda una cultura popular y profesional basada en la trashumancia.
Por todo ello, estas vías son un importante elemento para el Desarrollo Rural porque favorecen la fijación de la población en las zonas rurales, debido a su alto potencial en el desarrollo de actividades socioeconómicas como el turismo de naturaleza, la puesta en valor del patrimonio natural y cultural o la promoción de actividades artesanales.
Aragón (Aragón en aragonés, Aragó en catalán)[1] es una comunidad autónoma de España, resultante del reino histórico del mismo nombre y que comprende el tramo central del valle del Ebro, los Pirineos centrales y las Sierras Ibéricas. Está situada en el norte, y limita con Francia (Mediodía-Pirineos y Aquitania) y con las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, La Rioja, Navarra y Comunidad Valenciana. Está reconocida en su Estatuto de autonomía como nacionalidad histórica.
El Reino de Aragón con el Condado de Barcelona, el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca, entre otros territorios de los actuales países de Francia, Italia o Grecia entre otros, conformaron la histórica Corona de Aragón. Desde 1978 es una comunidad autónoma española, compuesta por las provincias de Huesca, Teruel y Zaragoza, y que se articula en 32 comarcas y 1 delimitación comarcal. Su capital es la ciudad de Zaragoza. El 23 de abril se celebra la festividad de San Jorge, día de Aragón.
Desde el 2 de agosto de 1999, Marcelino Iglesias Ricou (PSOE-Aragón) es el presidente autonómico de Aragón en coalición con el PAR.

Clima y vegetación

Formigal en invierno.
Aunque el clima de Aragón puede considerarse, en general, como continental moderado por las interferencias con el clima mediterráneo. Su irregular orografía hace que se creen varios climas o microclimas a lo largo y ancho de toda la comunidad. Desde la alta montaña del Pirineo central al norte, con hielos perpetuos (glaciares), hasta zonas esteparias o semidesérticas, como los Monegros, pasando por el clima continental intenso de la zona de Teruel-Daroca.
Paraje de los Monegros, de clima árido y temperaturas extremas.
Las características principales del clima aragonés son:[2]
  • La aridez, producto de una situación de cubeta encajada entre las cordilleras montañosas pirenaicas del norte y del Sistema Ibérico al sur, que hace descargar las lluvias en estas estribaciones elevadas y crea una situación central de ausencia de precipitaciones y contrastes de temperaturas, con estaciones extremas muy prolongadas con inviernos muy fríos y veranos calurosos, y de transición —primavera y otoño— cortas y variables, todo ello propio del clima continental específico de la península ibérica.
  • La irregularidad de las lluvias debida al componente climático mediterráneo, con alternancia de años secos y húmedos.
  • Las corrientes de aire que se encajonan en el valle medio del Ebro de noroeste a sureste (cierzo), que destaca por su intensidad y frecuencia, y de sureste a noroeste (bochorno).
Las temperaturas medias son muy dependientes de la altura. En el valle del Ebro los inviernos son relativamente moderados (aunque la sensación térmica disminuya mucho con el cierzo) y las temperaturas en verano pueden alcanzar los 40 °C. En las zonas de montaña los inviernos son más largos y las temperaturas medias pueden ser hasta 10 °C más bajas que en el valle.
Dos son los vientos más importantes de Aragón: el cierzo del norte y el bochorno de levante. El primero es un viento que recorre el valle del Ebro de noroeste a sureste y que puede presentar gran fuerza y velocidad. El segundo es un viento cálido, más irregular y suave procedente del sur-este.
La vegetación sigue las oscilaciones del relieve y del clima. Hay una gran variedad, ya sea vegetación silvestre o cultivos humanos. En las zonas altas se pueden encontrar bosques (pinos, abetos, hayas, robles), matorrales y prados, mientras que las zonas del valle del Ebro son explotadas para uso agrícola.
La Región de Murcia es una comunidad autónoma española, situada en el sudeste de la Península Ibérica, entre Andalucía (provincias de Granada y Almería) y la Comunidad Valenciana (provincia de Alicante), y entre la costa mediterránea y Castilla-La Mancha (provincia de Albacete). Su capital es la ciudad de Murcia, que es sede de los órganos institucionales regionales, con excepción de la Asamblea Regional, que tiene su sede en Cartagena.[1]
La población total de la Región de Murcia es de 1.461.979 hab.[2] de los que algo menos de un tercio vive en la capital y la mitad vive en los municipios de Murcia, Cartagena y Lorca. La región es la mayor productora de frutas, verduras y flores de Europa. Tiene viñedos importantes cerca de los municipios de Bullas, Yecla, y Jumilla, que poseen denominación de origen. Su territorio es cálido y en su mayoría semiárido; a pesar de ello, su agricultura es tradicionalmente de regadío. Cuenta así mismo con un importante sector turístico, concentrado en una costa con numerosos espacios vírgenes (muchos de ellos amenazados) y que posee la laguna salada del Mar Menor. Su industria destaca por el sector petro-químico (centrado en Cartagena) y la industria alimentaria. El pico más alto de la región está en el Macizo de Revolcadores, con 2.015 msnm.
Murcia es una región histórica del sureste de España que tradicionalmente ha comprendido, como reino de Murcia, las provincias de Albacete y Murcia.[3] Durante la Transición, Albacete pasó a la nueva Castilla-La Mancha, formándose la autonomía uniprovincial de la Región de Murcia.

 
La mayor parte de la Región de Murcia disfruta de un clima mediterráneo de tipo semiárido, con unos inviernos suaves (11 °C de media en diciembre y enero) y unos veranos calurosos (con máximas de 40 °C). La temperatura anual media es de 18 °C.
Posee unas precipitaciones medias escasas (de 300 a 350 mm anuales) debido a que su disposición orográfica (al este de las Cordilleras Béticas) dificulta la llegada de las borrascas atlánticas como consecuencia del llamado Efecto Föhn. La Región de Murcia cuenta con, entre 120 y 150 días al año donde el cielo está totalmente despejado. Abril y octubre son los meses con más precipitaciones, siendo frecuentes las trombas de agua en un solo día (Gota fría) especialmente en otoño.
Sin embargo, a pesar del predominio mediterráneo en cuanto a características termopluviométricas, la topografía variable de su territorio; donde alternan montañas, valles, depresiones, llanuras y litorales, originan una diversidad de matices dentro del dominio subtropical mediterráneo.[4] La distancia respecto al mar y el relieve hace que existan diferencias térmicas y pluviométricas entre la costa y el interior. Mientras que en el litoral las temperaturas rara vez descienden de 10 °C en los meses más fríos, en las comarcas del interior no se suele sobrepasar los 6 °C y sus precipitaciones son mayores (alcanzándose registros superiores a 700 mm anuales)[5] Esto sitúa a las sierras de la Comarca del Noroeste como el área murciana con mayor índice pluviométrico, frente a la costa meridional (Águilas, Puntas de Calnegre y Mazarrón) donde se dan los valores más bajos con menos de 300 mm anuales.
El récord absoluto de temperatura registrada en España fueron los 47,8 °C registrados en la ciudad de Murcia el día 29 de julio de 1876.[6] Murcia también ostenta el récord absoluto de temperatura máxima registrada en España en el siglo XX con los 47,2 °C registrados en el observatorio Murcia / Alfonso X el 4 de julio de 1994.[7]
En el invierno de 2005 llegó incluso a nevar en el litoral murciano.

[editar] Hidrografía


El río Segura a su paso por Archena.

El río Segura y el Puente de los Peligros en la ciudad de Murcia.
Categoría principal: Ríos de la Región de Murcia
La red hidrográfica de la Región de Murcia se compone de forma fundamental por el río Segura; que constituye el eje principal de la red de drenajes murciana, al que hay que añadir unos ejes secundarios estructurados en torno a sus afluentes:

Vista por satélite del Mar Menor.
Este sistema hídrico canaliza el 95% de las aguas que se recogen en la Región de Murcia, el resto son vertidas hacia la costa mediterránea a través de multitud de ramblas. Excepto una pequeña parte del norte del municipio de Yecla que pertenece a la cuenca del Júcar, y el extremo más occidental de los términos de Moratalla y Caravaca que vierten a la del Guadalquivir,[8] el resto del territorio murciano se encuentra bajo la unidad hidrológica del Segura.
El déficit de recursos hídricos que sufre la cuenca del Segura; motivado por ser una cuenca de régimen pluvial mediterráneo levantino, ha impulsado a lo largo del tiempo diversas iniciativas gubernamentales que pretendían solucionar o al menos paliar dicho déficit. Algunas de las más significativas son:
  • El trasvase Tajo-Segura, completado en 1979 y en servicio;
  • El trasvase del Ebro, incluido inicialmente en el Plan Hidrológico Nacional aprobado en 2005 y luego suprimido, que preveía trasvases desde dicho río a diversas cuencas deficitarias, entre otras la del Segura;
  • El Programa AGUA, actualmente en marcha, que se planteó como alternativa a los trasvases previstos en el Plan Hidrológico Nacional y que incluye, entre otras actuaciones, la construcción de plantas desalinizadoras.

Mares


Vista de la zona de las encañizadas del Mar Menor.
En la Región de Murcia se encuentra el lago natural más grande de España, la albufera del Mar Menor; que se trata de una laguna de agua salada situada junto al Mar Mediterráneo, constituyendo el lago salado más grande de Europa. Sus especiales características ecológicas y naturales hacen del Mar Menor un paraje natural único. De forma semicircular, está separado del Mar Mediterráneo por una franja de arena de 22 km de longitud y entre 100 y 1200 m de anchura, denominada La Manga del Mar Menor, comunicándose ambos "mares" por dos pasos naturales y uno artificial. La laguna ha sido designada por la Organización de las Naciones Unidas como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo. En su perímetro litoral cuenta con 73 km de costa en la que se van sucediendo playas de aguas transparentes y poco profundas (la profundidad máxima no es superior a 7 metros), y con 170 km² de superficie.
El litoral mediterréneo murciano, desde el punto de vista geomorfológico, presenta una gran riqueza de formas. El accidentado puzzle de relieves y depresiones del área que nos ocupa, bajo la acción de los procesos de modelado que han actuado a lo largo de los tiempos, ha dado lugar a los diferentes tipos de costas que actualmente se pueden contemplar. De los 258 km de línea de costa, el 26,19% (67,6 km) es acantilado alto (de más de 20 m de altura), el 11,82% (11,82 km) es acantilado medio (entre 2 y 20 m de altura), el 6,55% (16,9 km) es costa rocosa baja (menos de 2 m de altura) y el 32,62% (84,2 km) son playas.[9]
El litoral de la Región de Murcia dispone de diversas islas, todas ellas de pequeño tamaño y deshabitadas siendo muchas de origen volcánico, destacando el conjunto de islas que se encuentran dentro del Mar Menor (Isla Mayor, Isla Perdiguera, etc.), y las islas que están en pleno Mar Mediterráneo (la Isla Grosa, Islas Hormigas, Isla de Escombreras, Isla de Mazarrón, Isla del Fraile, etc.).
Expertos han señalado la importancia de la biodiversidad de la Región de Murcia, motivada por sus especiales condiciones geográficas y climatológicas en un territorio relativamente pequeño. La cubierta vegetal existente está cifrada entre 50 y 70 especies por Km2, además de poseer una alta densidad de endemismos locales, incluidos ibero-africanismos, algo que motivó a que la Red Natura 2000 declarase protegidas 72 áreas murcianas de alto valor ecológico, de un total de 276 existentes en España.[10]
La costa mediterránea y el Mar Menor centran gran parte de los espacios protegidos, el objetivo es preservar los valores naturales de una de las costas mediterráneas menos afectadas por la colmatación urbanística en España, aunque también se hallan importantes espacios protegidos en el interior. La presión urbana o la explotación agrícola intensiva son los principales peligros que se ciernen sobre el medio ambiente murciano. Estas prácticas constituyen todo un riesgo teniendo en cuenta que estamos ante una región de grandes contrastes que la dotan de una riqueza biológica y ambiental considerable.
Espacios naturales en la costa
La principal protección se dedica a las inmediaciones del Mar Menor, la zona costera de la Bahía de Mazarrón y de los hábitats en las zonas litorales de monte.
Espacios naturales en el interior
Existen además diversas zonas para la protección de aves (ZEPA):Estepas de Yecla; Sierra de La Fausilla; Sierra de Ricote y La Navela; Sierra de Mojantes; Sierra de la Almenara, Moreras y Cabo Cope; Sierras de Burete, Lavia y Cambrón; Sierra del Molino, Embalse del Quípar y Llanos del Cagitán; Sierra de Moratalla; Sierras de Altaona y Escalona; Llano de las Cabras; Sierra del Gigante - Pericay, Lomas del Buitre - Río Luchena y Sierra de La Torrecilla.
Así como lugares de importancia comunitaria (LIC): Sierras y Vega Alta del Segura; Ríos Alhárabe y Moratalla, Revolcadores; Sierra de Villafuerte; Sierra del Gavilán; Casa Alta-Las Salinas; Sierra de la Lavia; Sierra del Gigante; Sierra de La Tercia; Cabezo de Roldán; Sierra de La Fausilla; Sierra de Ricote-La Navela; Sierra de Abanilla; Río Chícamo. Minas de La Celia; Cueva de Las Yeseras; Lomas del Buitre y Río Luchena; Sierra de Almenara; Sierra del Buey; Sierra del Serral; Cuerda de la Serrata; Cabezo de la Jara y Rambla de Nogalte; Cabezos del Pericón; Rambla de la Rogativa; Yesos de Ulea; Río Quípar; Sierra de las Victorias; Río Mula y Río Pliego; Sierra de En medio; y Sierra de La Torrecilla. Además se han propuesto los siguientes espacios marinos: Medio Marino y Franja litoral sumergida de la Región de Murcia.
Castilla-La Mancha es una comunidad autónoma española. Está formada por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo. Limita con Castilla y León, Comunidad de Madrid, Aragón, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Andalucía y Extremadura.
Es la heredera de la región histórica de Castilla la Nueva, exceptuando a la provincia de Madrid, que se decidió que constituyera una comunidad autónoma uniprovincial separada de Castilla-La Mancha sin celebración de referéndum como en el caso de otras comunidades, tras la división territorial de España posterior a la promulgación de la Constitución de 1978, e incluye la totalidad de La Mancha, al incorporarse la provincia de Albacete (formaba parte de Murcia).[1]
Se rige mediante un Estatuto, aprobado en 1982 y cuya última reforma, que data de 2007,[2] está en proceso de aprobación en el Congreso de los Diputados. El estatuto establece que el poder regional es ejercido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, presidida en la actualidad por José María Barreda Fontes, del PSOE. Ese mismo partido ostenta la mayoría absoluta en las Cortes de Castilla-La Mancha, formadas por 49 diputados. El Partido Popular es el principal partido de la oposición.
El clima de Castilla-La Mancha es mediterráneo con un marcado carácter continental, denominado mediterráneo continentalizado.
Es parecido al clima mediterráneo típico pero con características de climas continentales, de temperaturas más extremas. Este clima no recibe la influencia del mar, por lo que las temperaturas son mucho más extremas, veranos con mucho calor e inviernos bastante fríos con una oscilación de 18,5 °C. La estación estival es la más seca y se superan con gran frecuencia los 30 °C, alcanzándose esporádicamente más de 35 °C. Sin embargo, en invierno es frecuente que las temperaturas bajen de los 0 °C, produciéndose heladas en las noches despejadas de nubes y nevadas esporádicas.
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Guadalajara

Sus paisajes de espectacular belleza, moteados de castillos de origen medieval, son uno de los mayores atractivos de la provincia. Viajar a la Alcarria siguiendo los pasos de Cela o conocer esa singular arquitectura que caracteriza a los célebres Pueblos de la Arquitectura Negra. El contacto con la naturaleza, sus alojamientos rurales de enorme encanto y su exquisita atención, la cuidada gastronomía de la tierra y sus pequeños pueblos llenos de encanto, son el reclamo que hacen de Guadalajara, una provincia de obligada visita.
Parque Natural Hayedo de Tejera NegraGuadalajara es la provincia castellanomanchega situada más al Norte, al abrigo de los sistemas Ibérico y Central que configuran un relieve abrupto que sólo se abre al suroeste, hacia las provincias de Madrid, con la que se une de forma natural por medio del llamado corredor del Henares.
Una buena muestra de la belleza natural que atesora, la encontrarás visitando los pueblos de la arquitectura negra, que nos demuestran cómo se usaban los materiales del entorno. Los paisajes que nos ofrece esta provincia son de los más bellos que podemos hallar en Castilla - La Mancha.
Uno de los más bellos parajes protegidos, el Hayedo de Tejera Negra, que constituye una de las formaciones de Fagus sylvatica más meridionales de Europa, instalado allí por aprovechar unas condiciones microclimáticas locales únicas.
Parque Natural del Alto Tajo (Guadalajara)También está protegido en esta provincia el mayor espacio natural con figura de protección de Castilla - La Mancha: el Parque Natural del Alto Tajo que en sus 105.721 hectáreas, ocupa territorios de 35 municipios de Guadalajara y 2 de Cuenca.
Este amplio espacio nos ofrece extensas planicies incididas por la red fluvial, sobre todo el Tajo y el Gallo, que con el paso del tiempo han ido creando profundas gargantas y hoces en épocas geológicas recientes. A la vez los pinos, robles, quejigos y sabinas son las especies que presentan un porte de mayor entidad, aportando unos tonos verdes y ocres que le dan un tono característico al paisaje según la época del año.
La Hoz de Pelegrina en el Parque Natural del Barranco del Río Dulce, en las Altas Tierras de Sigüenza también es un lugar cuya visita es recomendada por su riqueza y variada biodiversidad además de por su estado de conservación.
La provincia de Albacete cuenta con un gran número de enclaves de gran belleza natural y paisajística como el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, que constituye un rosario de quince lagunas unidas entre sí a lo largo de veinticinco kilómetros, el Parque Natural del Calar del Río Mundo y la Sima, supone unos de los lugares más visitados por su extraordinaria belleza.
De una belleza espectacular son los paisajes formados por el río Júcar a su paso por la provincia de Albacete, profundos cañones de paredes escarpadas, que interrumpen la extensa llanura. El río Cabriel de transparentes aguas, dibuja el límite con la provincia de Valencia. La provincia de Albacete cuenta con numerosos embalses como son el embalse de Camarillas, Talave, Fuensanta, Cenajo, El Molinar, donde se puede practicar la pesca y diferentes deportes de aventura.
De no menos belleza son sus poblaciones entre las que destacan: Alcalá del Júcar, Almansa, Alcaraz, Chinchilla de Montearagón, Letur, Villarrobledo, Hellín, declaradas Conjunto Histórico Artístico.
La provincia de Cuenca sorprende por su diversidad paisajística: su llanura manchega contrasta con su serranía, ambas sin duda de enorme belleza. Desde su capital, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, repleta de contrastes, y situada en el centro de la provincia, se puede visitar cada una de sus comarcas naturales: La Alcarria Conquense (Alcarria Mágica), la Mancha, la Manchuela y la Serranía, son espacios que en su diversidad natural, ofrecen al visitante diferentes oportunidades de conocer una misma tierra. 
Los paisajes de la provincia de Toledo se dibujan diversos en cada comarca, su llanura de La Mancha toledana contrasta con su orografía de los Montes de Toledo y el Valle del Tiétar. Su capital, la imperial ciudad de Toledo, declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad. La gastronomía, basada en guisos de productos de la tierra y carne de caza complementa una estancia aderezada con visita a lugares monumentales y de ancestral historia.
Canarias es un archipiélago del Atlántico que conforma una de las diecisiete comunidades autónomas de España y una de las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea.[3] Está formado por siete islas principales: El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife, que forman la provincia de Santa Cruz de Tenerife; y Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote, que componen la provincia de Las Palmas.[4] También forman parte de Canarias los territorios insulares del Archipiélago Chinijo (La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste) y la Isla de Lobos, todos ellos pertenecientes a la provincia de Las Palmas. La Graciosa es la única de estas islas que está habitada.
El archipiélago está situado frente a la costa noroeste de África, entre las coordenadas 27º37' y 29º25' de latitud norte y 13º20' y 18º10' de longitud oeste.[5] Debido a esta situación, Canarias utiliza durante el invierno boreal la Hora de Europa Occidental (WET o UTC) y durante el verano boreal la Hora de Verano de Europa Occidental (WEST o UTC+1), con una hora de diferencia respecto al resto de España que usa respectivamente CET/UTC+1 y CEST/UTC+2. La isla de Fuerteventura dista unos 95 km de la costa africana. Sin embargo, son aproximadamente 1.400 km[6] los que separan a Canarias del continente europeo. A pesar de esto, la cultura de las islas es de corte europeo occidental.
Las islas, de origen volcánico, son parte de la región natural de la Macaronesia junto con los archipiélagos de Cabo Verde, Azores, Madeira y Salvajes. Su clima es subtropical, aunque varía localmente según la altitud y la vertiente norte o sur. Esta variabilidad climática da lugar a una gran diversidad biológica que, junto a la riqueza paisajística y geológica, justifica la existencia en Canarias de cuatro parques nacionales[7] y que varias islas sean reservas de la biosfera de la Unesco, y otras tengan zonas declaradas Patrimonio de la Humanidad.[8] Estos atractivos naturales, el buen clima y las playas hacen de las islas un importante destino turístico, siendo visitadas cada año por cerca de 12 millones de personas (11.986.059 en 2007, destacando un 29% de británicos, un 22% de españoles no canarios y un 21% de alemanes).[9]
Canarias actualmente posee una población de 2.118.519 habitantes y una densidad de 284,48 hab/km², siendo la octava Comunidad Autónoma de España en población. La población del archipiélago está concentrada mayoritariamente en las dos islas capitalinas, alrededor del 43% en la isla de Tenerife y el 40% en la isla de Gran Canaria. La extensión total del archipiélago es 7.447 km².[10] [11]
La capitalidad de la comunidad autónoma es compartida entre las ciudades de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria;[12] la sede del Presidente del Gobierno autónomo alterna entre ambas por periodos legislativos[cita requerida], siendo la sede del Vicepresidente distinta a la del Presidente[cita requerida]. El Parlamento de Canarias está en Santa Cruz de Tenerife, mientras que la sede de la Delegación del Gobierno se ubica en Las Palmas de Gran Canaria, existiendo además una Subdelegación del Gobierno en cada una de las dos ciudades. Asimismo, hay un equilibrio entre las dos capitales en cuanto a sedes de consejerías e instituciones públicas aunque el resto de la administración autonómica se encuentra en su práctica totalidad duplicada entre ambas ciudades.
El clima es subtropical oceánico, con temperaturas mitigadas todo el año por el mar y en verano por los vientos alisios. Nos encontramos con variaciones muy importantes en cuanto al régimen de precipitaciones. En algunas zonas de la Isla de La Palma, por ejemplo, las precipitaciones anuales llegan a superar los 1.200 litros. En las islas orientales las precipitaciones son más escasas que en las occidentales; así Fuerteventura y Lanzarote se caracterizan por un clima árido semidesértico. La escasez de lluvia ha llevado a la instalación de desaladoras para abastecer zonas urbanas, como en Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife. De hecho, la primera planta desaladora de España se instaló en la isla de Lanzarote en 1964, y en la actualidad esta isla y Fuerteventura se abastecen en su totalidad de agua de mar desalada.[48] La porosidad del terreno dada su naturaleza volcánica, dificulta el aprovechamiento del agua de la lluvia en presas y embalses, si bien éstas tienen una cierta importancia en Gran Canaria y La Gomera. En las islas occidentales se lleva a cabo un aprovechamiento de los acuíferos subterráneos a través de las galerías, a excepción de la Isla de El Hierro, donde son más importantes los pozos y aljibes. Una característica de algunos lugares de las islas es la presencia de montañas cerca de la costa que provocan que las masas de aire se condensen, dando lugar al fenómeno conocido como mar de nubes, y por tanto, el beneficio de la vegetación de la zona debido a la humedad. Sin embargo, debido a los microclimas existentes en una misma isla, podemos encontrar zonas donde aparecen bosques húmedos y otras zonas donde la aridez es la característica principal.
Los vientos suelen soplar con mayor frecuencia del noreste, vientos que si bien no suelen dejar precipitaciones, si reportan humedad a las zonas orientadas hacia ese lugar, formándose el ya citado mar de nubes en zonas medias y altas. Los vientos del levante, siroco, suelen ir acompañado de calima, es decir, polvo en suspensión procedente del desierto del Sáhara, alcanzando a veces una gran densidad.
Las islas carecen de ríos aunque los barrancos son numerosos y las aguas discurren rápidamente desde las zonas altas hasta las costas. A pesar de ello existen algunas corrientes continuas de agua en La Palma, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria.
La vegetación varía según la orientación y la altura. En las vertientes orientadas hacia el norte y noroeste hay plantas mesófilas y en las orientadas al sur y suroeste hay plantas xerófilas. Cuentan con una rica vegetación endémica y una gran variedad de aves e invertebrados.
Podemos identificar los siguientes pisos de vegetación, si bien no se hallan presentes en todas las islas:
  • Vegetación xerófila
  • Tabaibal-Cardonal
  • Zona termófila (palmera, drago, sabina, etc.)
  • Laurisilva y Fayal-Brezal (en las zonas orientadas al norte y este)
  • Pinar
  • Alta montaña (retama del Teide, tajinastes, etc.)La fauna de las Islas Canarias presenta una gran diversidad principalmente por ser un grupo de islas, hecho que posibilita que exista un notable número de endemismos, y por el número de microclimas existentes en las mismas, lo que facilita la existencia también de una gran variedad de especies.
    Así se ha favorecido el asentamiento de una variada e interesante fauna ornitológica, si bien las especies endémicas y macaronésicas (compartidas entre Canarias y Madeira) no son muchas. Sin embargo, son muchas las subespecies endémicas, algunas con características subespecíficas bien diferenciadas.[49]
    Por otra parte destacan los reptiles y en especial los lagartos por su número de especies endémicas. Antes de la llegada de los aborígenes, Canarias estaba habitada por animales endémicos, algunos extintos como por ejemplo; los lagartos gigantes (Lacerta goliath y Lacerta maxima), o las ratas gigantes (Canariomys bravoi y Canariomys tamarani).[50] ; también se puede destacar una importante presencia de cetáceos.